#OperaciónPalace, el programa de televisión en el que Jordi Évole presentaba una versión fictícia del 23F, causó un gran impacto en las redes sociales. Los internautas, en gran medida empujados por las publicaciones de otros medios generalistas, discutían acerca de la adecuación de #OperaciónPalace a las normas éticas imperantes… ¿es lícito falsear la historia, sea cual sea la intención con la que se hace?
Target-Empirica decidió realizar un estudio con el objetivo de dimensionar cada una de las posturas enfrentadas en este debate. Para hacerlo, se analizó, mediante la herramienta Brandwatch, el contenido de las conversaciones online que trataban sobre la materia, poniendo especial énfasis en la comparación de las opiniones previas al desvelo del fake y las opiniones posteriores.
En plena emisión del programa, 2 de cada 10 comentarios en la web (Twitter, Facebook y foros) ya hacían referencia al carácter fictício de #OperaciónPalace. Muchos otros, sin embargo, cayeron completamente en la trampa de Évole: el 16% de las conversaciones expresaba sorpresa, otro 7% mostraba cierta indignación e, incluso, otro 7% de las conversaciones llamaba a la acción y pedían dimisiones entre los políticos.
El sentiment hacia el programa, en estos momentos previos al desvelo, se caracterizó por presentar un gran porcentaje de menciones neutras (el 79%). Los comentarios giraban alrededor de los hechos presentados, y no hablaban sobre #OperaciónPalace. La discusión, pues, se centraba en el contenido y no en el mensajero del contenido.
Sin embargo, después de haber desvelado el fake, las conversaciones en la red se polarizaron en gran medida. La audiencia social empezó a discutir sobre la adecuación de realizar un falso documental sobre el 23F. Tanto el porcentaje de menciones positivas como el de menciones negativas se duplicó en relación al análisis del pre-desvelo: se pasó del 79% de menciones neutras a un 58%. Los internautas tomaron su posición.
En el post-desvelo se observa como las interacciones se van transformando, progresivamente, en conversaciones donde se reflexiona activamente sobre la intención que Évole tenía al producir #OperaciónPalace. De la esponteneidad y perplejidad inicial propia de los mensajes pre-desvelo, pues, se pasó a una situación de debate guiado por las normas de la reflexividad.
Globalmente, el sentiment hacia #OperaciónPalace en este post-desvelo fue más positivo que negativo. El 32% de las menciones analizadas tenían un carácter positivo. Sólo un 10% de las menciones revestían negatividad. Entre lo que más se comentaba: el 17% de las menciones criticaban a aquéllos que atacaban el programa y no a las mentiras del gobierno. Otro 11% apreció positivamente la lección que Évole les pretendió dar: la capacidad de manipulación de los medios y la credulidad de la audiencia. Y en plano negativo, se detectó que el 4% de las conversaciones rechazaban el abuso de confianza con el que se había tratado al espectador.
La reflexión posterior al programa, sin embargo, no se produjo de manera totalmente espontánea, guiada por los cánones de la conversación tú a tú… los medios de comunicación generalistas, sin lugar a dudas, ocuparon un espacio muy importante en el debate, situándose de lleno como líderes de opinión. Así, si se analiza el flujo de conversaciones en Twitter durante el día 23, después del desvelo, y el día 24 de febrero, se observa que los tuits y retuits mencionando la temática se estructuran alrededor de unos cuantos nodos (perfiles de Twitter) cuyo emisor era un medio de comunicación de masas.
Las conversaciones més importantes se situaron al entorno del perfil de Jordi Évole (hecho lógico, como no podría ser de otra manera) y del diario El País, que fue el medio que más contribuyó a generar debate entre l@s tuiter@s. Aparte de estos dos grupos de conversación, se observa como otros medios, como la Cadena Ser y El Economista, también estructuraron conversaciones, tuviendo poca o nula interacción entre si mismas.
El debate acerca de #OperaciónPalace, almenos en Twitter, se caracterizó por ser impulsado por medios más o menos ideológicamente afines a Jordi Évole. Un entramado mediático de corte progresista o liberal lideró la conversación. De hecho, se observa que las conversaciones en las que intervienen medios conservadores son, a grandes números, prácticamente inexistentes.

Sin embargo, las conversaciones vertidas en los medios sociales no tienen por qué representar a la mayoría de internautas. Según unos datos publicados recientemente por Target-Empirica, sólo el 15% de los internautas habla en la red sobre las series de televisión (es de esperar que el porcentaje, para otros tipos de formatos televisivos, sea similar). Se hace necesario, pues, validar la información de los social media a través de una encuesta.
Construir la encuesta fue fácil: tan sólo se requería captar la esencia de las categorías presentes en el análisis de social media. Con esto se aseguró que todas las posiciones posibles fueran representadas en la encuesta, evitando, de esta manera, que el encuestado se viera forzado a contestar algunos códigos con los que realmente no se veía reflejado.
Los resultados de la encuesta, que fue contestada por 449 panelistas de Toluna, muestran que la mayoría de espectadores de #OperaciónPalace percibió el programa como únicamente positivo. El 58% dio esta respuesta. Otro 23% de la muestra mostró una opinión exclusivamente negativa. Finalmente, el 19% de encuestados restantes valoró positivamente algunos aspectos, considerando, de otro lado, que otras vertientes del programa fueron desacertadas.
A nivel desagregado, se observa que el 41% de los encuestados valoró positivamente el hecho que #OperaciónPalace provocara un proceso de reflexión alrededor de la capacidad de manipulación de los medios. Otro 31% de los encuestados percibió positivo el hecho que Évole transmitiera el mensaje de denuncia sobre el desconocimiento que la ciudadanía tiene sobre los hechos del 23F.
Y, en el plano negativo, se observa que el 12% de los internautas considera que no es ético frivolizar sobre los hechos acaecidos en el 23F. Otro 10% de los encuestados considera que no es lícito que un programa de televisión mienta a los espectadores de esta manera.
Así pues, después de haber analizado los medios sociales y los datos de la encuesta, se puede concluir que, globalmente, la respuesta del público de #OperaciónPalace a la emisión del controvertido programa fue positiva. El proceso de reflexión al que dio lugar se revela como el principal driver justificador de esta toma de partido por parte del espectador.



