Este artículo, escrito por Luis Miguel Barral y por mi mismo en el número 124 de la revista Investigación & Marketing de AEDEMO, tiene como finalidad detenernos y reflexionar sobre el camino andado hasta hoy en el campo del Social Media Intelligence, cómo han evolucionado las diferentes metodologías de análisis, el potencial que nos ofrecen y qué podemos ofrecer los investigadores en este nuevo escenario.
«En algún lugar algo increíble espera ser descubierto» Carl Sagan.
Este artículo tiene algo de historia ultra-contemporánea y, sobre todo, es una invitación al optimismo porque vivimos rodeados de datos (incluso hay quien afirma que vales tanto como los datos que eres), y eso explica que sea cada vez más importante y más valorado el oficio del revelador de lo relevante.
Hoy contamos con nuevas posibilidades que vienen a complementar los métodos clásicos de investigación, como es el caso de las herramientas de monitorización del buzz. Estas son ingenios concebidos para detectar, extraer y almacenar de forma organizada los contenidos que se producen en Internet sobre el asunto que se esté investigando (lo que se llama “buzz” por el sonido de las abejas). Para hacer su trabajo, las herramientas necesitan unas instrucciones de búsqueda (keywords + booleanos) diseñadas por “alguien” que tiene que decidir lo que forma parte de lo relevante (y lo que no) en el objeto de estudio. Ese alguien a veces es un investigador social, a veces no.
Hoy por hoy, las herramientas son un aliado para los investigadores. Detectan, extraen y almacenan ordenadamente la información a la que pueden acceder. Pero están muy lejos aún de poder analizar y concluir como lo hace un ser humano entrenado para ello.




