Cuando iniciamos el estudio “State of the Art del Wom en España”, pensaba sinceramente que podía ser un estudio cuya utilidad se vería circunscrita a una profundización de la herramienta del marketing participativo y a algunos especialistas más.
Los resultados obtenidos, o mejor dicho, lo que de ellos puede deducirse, son de crucial interés para cualquiera que bregue en las movidas aguas del marketing.
¿Que es el WOM?
Por si el lector no identifica el término, apuntar que el WOM es el acrónimo de Word Of Mouth, que se traduce en nuestro idioma como “boca-oreja” o “boca a boca”.
Es decir, es uno de los mecanismos de transmisión de conocimiento mas antiguos de la humanidad, la transmisión oral de conocimiento al vecino, al amigo o compañero. En su imitación se han apoyado campañas y campañas de publicidad que representan teatralmente esta recomendación. De hecho, haciendo arqueología de la comunicación, he localizado en “Youtube” un anuncio de 1978 que intentaba jugar con el mecanismo WOM… impulsando éste de forma inocente y primitiva.
Esta transmisión oral es, hoy en día, una parte del fenómeno que por “arte y gracia de internet” se ha convertido también en una transmisión vía teclado, y que puede empezar de forma oral y seguir por internet, o viceversa.
El WOM, que tradicionalmente era un mecanismo ceñido al contacto personal, o como mucho telefónico, vemos que hoy en día, aunque el cara a cara sigue siendo el medio fundamental en mas del 70% de los casos, el WOM se ha ampliado a internet, de tal modo que ahora entre el 49 y el 62% de los internautas lo desarrollan. Además, en la red, el WOM incorpora la posibilidad de completar la transmisión de la experiencia o recomendación con fotos o vídeos, y tiene capacidad de romper barreras geográficas.
El marketing participativo simplemente aprovecha de forma más o menos inteligente estos mecanismos. El estudio mencionado lo llevamos a cabo de la mano de Treemarketing, empresa que se dedica a generar WOM y que deseaba ahondar en el conocimiento de los mecanismos de éste.



