El auge de la producción ecológica

13 agosto, 2012 by in category alimentación tagged as , , with 0 and 0
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Si tuviera que elegir dos de los grandes cambios que ha sufrido el mercado de productos de gran consumo en los últimos años escogería, sin lugar a dudas, la irrupción de los productos ecológicos, u orgánicos, y el auge de las marcas blancas. El objetivo de este post es el de presentar una panorámica global del mercado de productos ecológicos, tanto desde la óptica de la oferta como desde la perspectiva de la demanda.

Encontrar las razones en el auge del consumo de este tipo de productos nos lleva a especulaciones profundas sobre la relación del ser humano con el medio que lo abastece materialmente. Una de las hipótesis más aceptadas es que una sociedad, cuando llega a disfrutar de un elevado nivel de vida, económicamene hablando, desplaza sus intereses materialistas hacia causa que podrían denominarse “postmaterialistas”. A esto lo llamo morir de éxito… el materialismo muere precisamente cuando este llega a su máximo desarrollo.

Afirmar que el materialismo ha desaparecido en las sociedades occidentales es, no obstante esto, una gran falacia. Solo parte de la población ha adoptado valores postmaterialistas, orientados en gran medida a la defensa del medio ambiente. Hay que decir que, aunque parezca paradójico, las actitudes postmaterialistas se plasman en comportamientos mediante el consumo de productos. Materialismo para postmaterialistas.

El consumo de productos ecológicos, indicador de la adopción de valores postmaterialistas, no se distribuye de igual manera entre toda la sociedad. Según un estudio elaborado por GfK  encargado por el Ministerio de Medio Ambiente en 2011, las clases altas y medias altas son las que más poductos ecológicos consumen. Esto parece respaldar la hipótesis según la cual el postmaterialismo surge cuando todas las necesidades materiales están cubiertas, ya que donde éstos están más desarrollados es entre la población que disfruta de un nivel de vida más elevado. Otra hipótesis que podría explicar esta distinta distribución del consumo de productos ecológicos en función de la clase social no tiene que ver con los valores, sino con el poder adquisitivo de cada individuo. Resulta evidente que el elevado precio de la mayoría de productos ecológicos puede suponer un freno a su consumo por parte de las clases menos pudientes.

El mismo estudio del que hablaba antes ofrece más pinzeladas sobre cómo es el consumidor de productos ecológicos. El 29,3% de la muestra encuestada afirma consumir, con diferentes grados de regularidad, productos ecológicos. Es un fenómeno que implica más a las  mujeres que a los hombres, a los jóvenes más que a los maduros y a los que tienen un nivel de estudios altos. Otro hecho a tener en cuenta es que la adquisición de productos ecológicos es especialmente importante en aquellos hogares en los que hay niños menores de 12 años. Se tiende a asociar “producto orgánico” con “producto saludable”, idea que, aunque no tiene por qué ser cierta, ha calado entre las mentalidades de las madres, siempre dispuestas a dar lo mejor a sus hijos.

Además, el estudio antes citado presenta cuatro tipos ideales de consumidores de productos ecológicos:

  • Los “ecologistas”, preocupados por la defensa del medio ambiente (21% de los consumidores de productos ecológicos).
  • Los “preocupados por la salud” (21%).
  • Los “desimplicados”, que sólo consumen productos ecológicos porque estos están de moda (26%); y, finalmente,
  • Los “convencidos” (32%), cuyas ideas no se reducen al ámbito de la ecología, sino que se extienden hacia contextos más puramente sociales.

Los datos presentados anteriormente presentan el problema que no muestran la evolución a lo largo del tiempo que ha sufrido el consumo de productos ecológicos. Para acercarnos a este objetivo, se puede recurrir al punto de vista de la oferta de productos orgánicos. Según publicaba el Ministerio de Medio Ambiente en 2010, la cantidad de hectáreas destinadas a cultivar productos ecológicos, en Europa, ha ido creciendo progresivamente en los últimos 10 años. Si en el 2000 había 4,3 millones de hectáreas, en el año 2009 esta cifra aumentaba ya a 8 millones, prácticamente el doble que en el 2000.

Si nos fijamos en el volumen de negocio aportado por la producción ecológica, se observa que, a nivel europeo, se pasa de 8,3 millones de dólares en el año 2000 a 24,8 millones de dólares en el año 2009. El volumen de negocio, pues, se triplica en menos de 10 años. Es interesante ver, también, que prácticamente la mitad del valor de los productos ecológicos producidos a nivel mundial son vendidos en Europa. En España,el volumen de negocio de la producción ecológica llega, según datos del 2009, a los 905 millones de euros.

Destaca el hecho que España, según datos del año 2008, ocupa el primer puesto europeo, y el sexto en el ranking mundial, en cuanto a número absoluto de hectáreas destinadas a la agricultura ecológica. Este sector productivo es, pues, uno de los de mayor crecimiento en el modelo de desarrollo económico español, y uno de los que puede dar más ventaja competitiva con respecto a otros países. Sin embargo, la producción ecológica está muy asociada al consumo local, con lo cual resulta complicado que se convierta en un sector netamente exportador. Complicado, pero no imposible.

Fotografía: Miradas de Andalucía

 

1 Comment

  • ALBERTO
    on 29 julio, 2016 Responder

    No he revisado el material por eso quiero verlo, pero por los titulo se ve interesante, gracias

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