La utilización de grandes cantidades de información descargada de nuestro comportamiento en los sitios de búsqueda puede servir, en determinados ámbitos, para planificar campañas de marketing y estudiar cuáles son los intereses y las motivaciones de los consumidores. Y no tan sólo esto. El big data generado a través de internet puede, también, servir de base para la planificación de políticas públicas. ¿Hasta qué punto son fiables los insights generados a través de esta técnica?

Hace unos días, algunos medios se hacían eco de los resultados obtenidos mediante Google Flu Trend (GFT). GFT es una herramienta diseñada con el objetivo de monitorizar en tiempo real el impacto de la gripe (sí, del virus) entre la población mundial. La idea subyacente en GFT es que, partiendo del análisis cuantitativo de las búsquedas que los internautas hacen en Google, relacionadas con términos próximos a “gripe”, se puede predecir cuál será el alcance de la epidemia de esta enfermedad.
La ventaja de conocer esta información es obvia: permite a las autoridades públicas anticiparse a los problemas. Si sé que este año la gripe tendrá una afectación mayor a la habitual, incrementaré el gasto en medicamentos, vacunas, etc. para poder suministrarlos a los ciudadanos afectados.



