Por estas cosas de la viralidad, no sé cómo exactamente, alguien te pasa un enlace o te pone una canción en spotify y descubres un nuevo fenómeno que se ha extendido en la red tanto que, desde Suecia, ha llegado aquí a pesar de las barreras idiomáticas. Estoy hablando de Mange Makers o un grupo de chavales de instituto que, con lo que empezó siendo una broma, se ha convertido en un viral del que ni ellos mismo saben ni el cómo ni el por qué de su magnitud.
Un buen día, estos chicos suecos, deciden hacer una canción Fest hos Mange, después hacen un video y lo cuelgan en youtube. El video tiene todo el encanto y la esencia de lo que es: un video casero creado por chavales imitando la pose de las estrellas de la música pero con todos los peros que hacen que, a pesar de lo cutre del video, no puedas dejar de mirarlo con una sonrisa en la cara: bailecitos con bengalas en la mano, pose al lado de una parada de autobús con globos cayendo desde arriba (se ve la sombra del que graba y del que tira los globos desde lo alto de la parada) y, por si fuera poco no han tenido en cuenta la publicidad de la parada… Todos los componentes del grupo tienen su función desde el musiquito al bailongo. No sé por qué, por absurdos estereotipos no me imaginaba yo a los suecos bailongos, será por el frío que hace por esas tierras. El caso es que, bromas aparte, el que yo hoy me tome a broma todo esto es porque al genio del grupo se le ocurrió darle toda la repercusión posible (a la que humildemente y con gusto estoy contribuyendo) cómo: registrando su obra (cuando digo registrar quiero decir grabar el audio y el video) y darle repercusión por las redes sociales: youtube, spotify, twitter, facebook…



