La popularización de los medios sociales ha llevado a un aumento de la cantidad de información disponible para fines mercadotécnicos. Los conversaciones desarrolladas en la red son una fuente incuestionable de insights, generados de manera natural y espontánea, libres de las relaciones de poder en las que se inmiscuyen los individuos en contextos offline. Internet es, con ciertos límites, un campo en el que el internauta puede presumir de disfrutar de libre albedrío.

Los datos que contienen las redes sociales, por lo tanto, pueden considerarse como información primaria, de primera mano, sobre la que sentar las decisiones empresariales. Son datos transparentes y generados de manera no interesada. Bueno, quizás sí que haya cierto grado de autointerés en la emisión de determinados mensajes relacionados con las marcas… pero se trata de un interés en conseguir mejores niveles de satisfacción con un determinado producto o servicio. El consumidor está interesado en mejorar los productos que consume. Y las marcas, al mismo tiempo, están interesadas en conocer cómo conseguirlo.


