La viralidad es muy deseable en una campaña publicitaria. En el ámbito del marketing, es un fenómeno que tiene lugar cuando mucha gente llega a hablar espontáneamente con familiares, amigos y/o conocidos de un determinado producto, hasta el punto que su notoriedad se dispara en poco tiempo y crece de forma exponencial sin ninguna inversión adicional.
En general, la viralidad se basa en el «boca-a-oreja» (o WOM -Word Of Mouth- en el argot denso de acrónimos del marketing), o sea una manera personal e informal de recomendar cosas. Y precisamente por ser personal, informal e desinteresada, este tipo de comunicación es muy valorada entre los profesionales de la comunicación, sobre todo por la confianza que genera entre los consumidores.
Es más, aunque el boca-a-oreja se considera una comunicación principalmente hablada, los diálogos en foros online, blogs y redes sociales han amplificado de forma considerable su potencial. Lo cuál ha vuelto a despertar mucho interés en él. Sabemos que sin el boca-oreja no hay viralidad. Eso por supuesto. Pero… ¿cómo se incentiva el boca-a-oreja? ¿Cómo logramos que la gente hable espontáneamente de nuestro producto o de nuestra campaña? En definitiva, ¿cuál es el secreto del WOM?