Hecha la ley, hecha la trampa… Internet ha reconfigurado las reglas del capitalismo, ofreciendo un nuevo campo de juego en el que consumidores y empresas se relacionan virtualmente, incrementando la cantidad de información útil a la hora de adquirir un artículo, facilitando la comparación entre los precios y agilizando el proceso de compra. Y es que el verbo “comprar” se ha disociado de “ir a una tienda”; ahora es una acción que se puede llevar a cabo desde el sofá de casa.




