La publicidad viral, es decir, aquella que se cuela en nuestras casas sin quererlo, que nos provoca risa o incertidumbre, y que nos deja prácticamente fuera de lugar una vez que se descubre la marca con la que está asociada. Éste es el esquema básico de un viral en Internet, aunque en la mayoría de ocasiones no se siguen estos tres pasos, sobre todo el último.
Podría definir dos claves para generar los primeros pasos de un viral: el humor y el enigma. Para que una publicidad de este tipo funcione, es necesario que se cumplan uno de estos dos conceptos. Un contenido viral gracioso, que provoque risas, que actúe como catalizador del ser humano, tendrá más posibilidades de expandirse. La otra punta temática es el enigma, que provocará intriga y derivará en el seguimiento de los usuarios para descubrir qué se esconde tras el viral.
Obviamente, estos dos conceptos van dirigidos a públicos diferenciados: un viral humorístico tiene como objetivo un público más amplio; un viral misterioso, que requiere proactividad por parte del usuario, apela a un público más avanzado (hard) y puede tener más efectividad por aquello de la proactividad (si busca solución y le gusta el producto, compra). Como es obvio, fabricar un viral de misterio también tiene sus riesgos: que te lo destapen antes de que se complete el ciclo promocional, por ejemplo.
Con el humor es diferente: puede funcionar o no, atraer la atención del público o provocar desgana, pero siempre estará ahí, en Internet, ganando visitas si consigue el efecto deseado. Un viral enigmático puede caer en saco roto en cuestión de horas y todo el esfuerzo de su desarrollo acabar en la basura.




