Hace 10 años, si alguien me hubiera dicho que el 10% de nuevas pólizas se contratarían a través de Internet, no lo hubiese creído. En un sector en el que prima la relación de confianza proveedor-cliente, en el que conocimiento y reconocimiento mutuo se muestran como claves a la hora de contratar un producto… ¿Quién podría esperar el éxito de un canal de venta tan despersonalizado como Internet?
Quizás la respuesta estribe en el hecho de que la red ha dejado de ser un contexto impersonal. Internet pone cara a las marcas. Las hace hablar. Genera interacciones entre usuarios y empresas. En definitiva, aporta una faz más humana, más cercana a las marcas que hacen uso de ella. Navegar por Internet es mucho más que utilizar el ordenador. Utilizar la red es, al final, interactuar con otros agentes.




