Hasta hace poco, los departamentos de comunicación de la mayoría de grandes empresas trabajaban -y muchos aún lo hacen- con sistemas ‘tradicionales’ a la hora de generar y difundir contenidos corporativos. En el caso de la mediana y pequeña empresa, no siempre se han generado contenidos y, además, ni disponen de un departamento propio que pueda realizar esta tarea.
Sin embargo, durante la última década y principalmente en los últimos cinco años los sistemas tradicionales de los departamentos de comunicación han pasado a ser una herramienta útil pero con poco potencial respecto a las nuevas posibilidades que nos ofrece la red.
Resistirse a trabajar únicamente con notas de prensa y realizar envíos por email e incluso correo postal a las bases de datos de clientes y proveedores es sin duda un paso atrás en la generación de contenidos optimizados para su difusión y, por consiguiente, la de la imagen de la empresa, organización o institución.

Generando contenidos
El primer punto que hay que tener claro es la importancia de generar contenidos. Sin convertir las acciones de nuestra empresa en informaciones interesantes para nuestros clientes potenciales, proveedores o expertos del sector en el que trabajemos, todo se quedará dentro de la empresa, no saldrá. Por lo tanto, cero viralidad y ni un ápice de imagen de marca.
Si generar contenidos es una buena oportunidad para las grandes empresas, quizá todavía lo es más para las pequeñas, pues con pocos recursos hoy en día es posible llegar a clientes a los que nunca hubiéramos llegado con los métodos tradicionales de difusión de la información.



