En la Red, la disponibilidad de contenidos es enorme y la posibilidad de acceso a ellos casi ilimitada. Para todos aquellos que, por razones de trabajo o por interés personal, desean recibir un flujo constante de contenidos de su propio interés, las redes sociales, juntos con blogs y microblogs, se han vuelto un instrumento imprescindible. Hasta aquí la parte obvia.
Sin embargo, resulta muy complicado saber con exactitud que contenidos son «de interés», ya que la cantidad es extraordinaria y el tiempo disponible para consultarlos limitado. Es parte del problema del ‘information overload‘. Sobrevive quien sabe filtrar y seleccionar (y generar a su vez) los mejores contenidos. Los demás se ahogan en un mar de posts, tweets, retweets, comentarios y comentarios a comentarios que se producen cada segundo.
Fundamentalmente, hay dos estrategias de supervivencia (la tercera sería desenchufarse, pero la vamos a omitir):
A. comprobar la autoridad de las fuentes:
Por ‘autoridad’ aquí se entiende el respeto que una determinada fuente (un usuario de Twitter, por ejemplo) se ha ganado a lo largo del tiempo por los contenidos propuestos (cualquier tipo de contenido). Autoridad es sinónimo de ‘influencia’, otra palabra bastante frecuente en el ámbito del Social Media que se refiere al impacto que las opiniones de unos pocos pueden tener sobre las opiniones de las masas. Existen herramientas que permiten identificar los influenciadores a través de mecanismos de ‘scoring‘. Dentro de poco veremos cuáles.
