Releyendo un libro de management encontré una cita que me ha inspirado esta reflexión. El libro en concreto es The Empty Raincoat
de Charles Handy, que en su versión en castellano es La Edad de la Paradoja: Dar Sentido al Futuro. Pues bien, en medio de todas la paradojas que rodean al individuo y a las organizaciones de mediados de los noventa y, que aún hoy no sabemos afrontar o enfrentar, tropecé con una cita a Thorstein Veblen y su denominación del consumo ostentoso «la necesidad de estar al mismo nivel o a un nivel más alto que el vecino». «Así pues (remarca Handy), el crecimiento, que es necesario para la sociedad, depende cada vez más de un ambiente de envidia en esa sociedad, aumentando sus divisiones«. Esta observación es la que me ha hecho largamente reflexionar sobre el asunto.
Lo primero que me llama la atención no es la propia evidencia de la afirmación, que en la actualidad resulta escandalosamente palpable. Es de hecho, uno de los factores principales que nos ha abocado a esta profunda crisis. Lo que más me ha sorprendido es que algo tan evidente en nuestros días fuera pensado por una persona que murió en 1929.