Cuando le planteamos a un cliente llevar a cabo un análisis de reputación corporativa, el primer problema que nos encontramos es que cada persona con la que vamos a hablar tendrá un concepto y una opinión diferente respecto al análisis y a la gestión de la reputación online.
Actualmente las empresas están especialmente obsesionadas con las menciones o comentarios negativos en blogs, foros, diarios digitales, microblogs, y como no, en
redes sociales. Incluso encontramos casos de compañías que exigen dos informes diarios para tener un mayor control sobre estos.
Esta es la parte que llevan a cabo la mayor parte de las empresas, una tarea de control que suele estar gestionada por una empresa externa que ejerce de relaciones públicas y posiciona en los buscadores las menciones negativas por debajo de las positivas, a través de técnicas de SEO. Esta parte es muy importante, ya que el 95% de los internautas españoles utiliza Google y un 80% no pasa de la la segunda página de resultados cuando lleva a cabo sus búsquedas. Si una ‘keyword’ relevante para la empresa como puede ser su propia marca, se encuentra en las dos primeras páginas relacionada con un comentario negativo, la mayor parte de las personas que busquen información sobre dicha marca, se encontraran esa referencia negativa.
