Marca personal, personal branding, llamémoslo como queramos. Se ha escrito abundantemente sobre el tema y desde el desarrollo de las redes sociales, sobre todo las profesionales, está mucho más en boga, tanto que se ha convertido en un concepto imprescindible para los usuarios de este tipo de redes.
Adentrémonos en la definición del concepto de marca para saber de qué estamos hablando. El concepto de marca si se quiere puede ser todo lo personal que se quiera, es decir, cada cual puede crearse el suyo propio. Yo he preferido tomar la definición de Philip Kotler, para él, ya se trate de un nombre, una marca comercial, un logotipo u otro símbolo, una marca es en esencia la promesa de una parte vendedora de proporcionar, de forma consistente a los compradores, un conjunto específico de características, beneficios y servicios. Si esta definición de marca tratamos de insertarla en el marco de “lo personal”, es decir, de la persona, tenemos lo siguiente:
- Un nombre (el nuestro, nuestro nombre y apellidos).
- Logotipo u otro símbolo (nuestra cara).
- Son la promesa consistente de un conjunto específico de características.
Y es sobre este conjunto específico de características sobre lo que deberemos trabajar para configurar nuestra marca personal. El concepto de marca personal es un concepto extraordinariamente dinámico, está continuamente configurándose, reconfigurándose, actualizándose como si se tratara de una aplicación informática. El dinamismo de las redes sociales así lo requiere.
