Por mucho que uno se esfuerce en hacer predicciones sobre el futuro del consumo y de las nuevas tecnologías que supondrán los cambios importantes de la decada, siempre acaba vaticinando la llegada rompedora de algo que tarda en materializarse.
Quizás los códigos QR (Quick Response Barcode) sean un buen ejemplo de lo que vamos diciendo.
Inventados en 1994 por Toyota, los códigos QR se usaron inicialmente para identificar las piezas de los coches en fase de producción. En 1999 Denso Wave, la empresa que los había patentado, permitió que se pudieran utilizar libremente.
A partir del 2003, en Japón comenzaron a emplearse como etiquetas en las que la gente podía leer con sus dispositivos móviles información relacionada con productos, servicios y eventos. Actualmente el crecimiento se ha quedado algo estancado, sobre todo en Europa, pero en 2010 se han notado algunos tímidos repuntes.



