Uno de los problemas más comunes que nos encontramos en la organización del trabajo es la procrastinación. Procrastinar es postergar tareas dificiles, poco agradables, cosas que en definitiva nos gusta menos hacer y, en lugar de desempeñar esas tareas necesarias para el buen discurrir de nuestra actividad profesional, nos perdemos en las cosas más nimias y/o agradables apurando
hasta el detalle tareas que no requerían tanto tiempo. La procrastinación siempre encuentra en otras tareas entretenidas su excusa y ladrón de tiempo perfecto.
Lo preocupante del asunto es que es dificil escaparse de las garras de la procrastinación pues, para la mayoría de los mortales el trabajo requiere mucha atención del consciente, es por esto que al final acabamos estresándonos pues el consciente no puede abarcar muchas tareas al mismo tiempo. Querer hacer muchas cosas a la vez colapsa nuestra mente y nos lleva a buscar cosas más sencillas y menos estresantes, la mente tiende a quedarse con lo agradable, con aquello que le hace la vida más fácil. A pesar de esto, ni todos los caracteres ni todas las circunstancias son propicias a la procrastinación, por lo tanto, tan importante como saber que nos lleva a la procrastinación (tanto por caracter, por circunstancia o ambos) es saber cómo detectarla, corregirla e incluso prevenirla.
Nos puede asaltar la procrastinación cuando:
- Estamos tan motivados que creemos que nosotros solos podemos con todo. Lo que suele pasar es que al final no sabes por dónde empezar y te acaba superando.
- Estamos desmotivados con el trabajo o con las tareas que nos encomiendan. Aquí es mucho más fácil darse a la procrastinación, si no te motiva nada el trabajo postergarás las tareas y las harás cuando sea inevitable y mientras: ¡a procrastinar!
- Somos tan tan creativos que nuestra mente es un hervidero continuo de ideas. Al final nuestro consciente está fantaseando con ideas tan maravillosas (o al menos en nuestra mente así suenan) que claro, no hay tiempo para realizar las tareas, o bueno hacemos lo justo y necesario para cubrir el expediente, pero es que tengo tan buenas ideas…
- Estamos tan desbordados de trabajo que no sabemos por dónde empezar.
- Trabajo solo y me falta autodisciplina.
- Soy «team leader» y estoy solo pendiente del lo que hacen bien o mal nuestro equipo. Es una parte de nuestro trabajo pero no la única, además un buen team leader es un motivador no un vigilante del trabajo ajeno.
